AMPARADORES ASTRALES


Amparadores astrales - Mate del Sol

Amparadores astrales – Mate del Sol

El término Amparadores Astrales, aunque suene extraño, es el que más se aproxima a las entidades que muchas personas, entre las que me incluyo, llamamos Guías Espirituales. No obstante, debo matizar que NO son exactamente lo mismo. Lo que sucede es que tienen papeles similares, aunque con ciertas diferencias que luego explicaré.

 

En realidad, el término Amparador es un neologismo creado por el investigador y médico brasileño Waldo Vieira, uno de los mayores parapsíquicos de la historia. Dicha palabra hace alusión a nuestros espíritus protectores, y esta sería realmente la traducción del término «amparador astral«. Dichas entidades son seres extrafísicos que nos auxilian y amparan, tanto en nuestras proyecciones astrales, las cuales sabemos que podemos experimentar cuando dormimos, como en otros momentos de nuestra vida. Amparador Astral es el término más moderno que se les da. De hecho, las personas que tienen la capacidad de canalizar con estos seres y lo han hecho en alguna ocasión, como el propio Waldo Vieira, mencionan que dichas entidades están más a gusto con este término que con el de guías. Ante el desconocimiento de muchas personas respecto a este tipo de seres, se les suele denominar comúnmente guías espirituales, benefactores espirituales, protectores astrales, guardianes extrafísicos, mentores espirituales… Reciban el nombre que sea, sus característicias y funciones están muy perfiladas y son poderosas.

 

Amparador Astral

Amparador Astral

Un amparador astral es una entidad que ya no está en este plano, pero que sin embargo sí ha pasado por la muerte biológica. En líneas generales, su función es ayudar de manera positiva a personas que todavía siguen encarnadas. Son entidades que en su día habitaron este plano, posiblemente como seres humanos, y que al morir y desencarnar, pasan a convertirse en protectores espirituales. Digamos que son como especialistas en temas energéticos y en asistir espiritualmente a otros seres. De ahí que su función principal se dé cuando nos ayudan en momentos en que sufrimos ECMs (experiencias cercanas a la muerte), aunque también se presenten durante la vida física de la persona o personas a las que asisten.

 

Los amparadores astrales o extrafísicos son espíritus desencarnados cercanos a la persona que se encuentra, en ese momento, en una proyección astral. Estas proyecciones son los famosos viajes astrales (de los que hablé en su día http://maytedelsol.com/viajes-astrales-rumbo-lo-desconocido/) que realizamos en sueños, y también el viaje definitivo que realizamos al morir. En ese momento, nuestra conciencia se proyecta fuera de nuestro cuerpo, y además de manera definitiva. Durante toda esa proyección, sea del tipo que sea, los amparadores están presentes, ayudando y orientándonos aunque no los percibamos, ya que la mayoría de las veces se mantienen invisibles para nosotros. A veces necesitamos que nos ayuden a salir del cuerpo, y en esos casos, realizan lo que se llama PROYECCIONES ASISTIDAS.

 

Dependiendo de las asistencias que hayan realizado, y de la madurez espiritual mayor o menos de las personas o conciencias a las que asisten, pueden estar más o menos evolucionados. Lo que sí se sabe es que actúan sin crear dependencia y respetando el libre albedrío, sin imponer nada ni sugerir que se haga lo que ellos aconsejan. Es decir, los amparadores astrales no manipulan, no presionan ni a sus asistidos ni a otros seres involucrados en los procesos para conseguir lo que pretenden. Actúan de manea imparcial, pero ¡cuidado!. No hay que confundirlos con otros tipos de entidades que a veces pensamos que son guías, y no lo son. Esas son otro tipo de conciencias, algo inexpertas en cuanto a su evolución y a la asistencia que dan, aunque en sí puedan tener buena intención. Suelen estar menos evolucionadas, por lo que sólo ayudan de manera parcial. De ahí que esta ayuda no sea tan benéfica, y que a veces éstas puedan no reparar en si se causa daño o no a otros seres o entidades.

 

Guías espirituales

Guías espirituales

Para diferenciar más concretamente lo que es un Guía Espiritual de un Amparador Astral, hay que pensar que los Guías son maestros en enseñarnos algo concreto. Al igual que en la vida terrenal, en el astral también pasamos por varios maestros en la escala evolutiva, pero hay uno especial, un Maestro o Guía que nos cuida, vela por nuestro aprendizaje y nos pide una mayor atención. También nos da, en ocasiones, una mejor orientación cuando estamos próximos a meternos en algún camino equivocado o espinoso. Sin embargo, los Amparadores son aquellos que nos apoyan en nuestro pensar, en nuestros ideales, aunque hasta el lado de las sombras tenga sus propios amparadores. Estos pueden poseer conocimientos para ayudar al que los evoca conscientemente o no en su proyección o desdoblamiento.

 

Como se puede apreciar, las diferencias fundamentales entre el guía y el amparador son sutiles. Incluso nuestros espíritus familiares, a quienen todos tenemos mucho cariño, en diversas ocasiones pueden ocupar más de una de estas posiciones de amparador. En sí, los Amparadores son conciencias que mantienen, con cada humano «asignado», una estrecha relación de confianza, amistad o unidad. Su compromiso en esta relación es inquebrantable. Quieren que mejoremos y evolucionemos, y su objetivo es ayudarnos.

 

Funciones de los Amparadores

Ayudan de diferentes maneras a sus asistidos, tanto en la vida física como en la extrafísica. Normalmente, tienden a ayudar a las personas según los esfuerzos que éstos realicen para su evolución, y por supuesto, siempre relacionados con la tarea de vida o con su programa existencial.

 

Hay que tener en cuenta que esos seres que habitan en «el otro lado» son expertos en su área. Saben manipular la energía de manera magistral, y ya conocen todas las dificultades inherentes a la salida del cuerpo. Conocen los errores comunes de todos los principiantes, y nos protegen y ayudan cuando nos encontramos con espíritus negativos, que también los hay.

 

 Un Amparador ha sido con anterioridad humano, y probablemente lo volverá a ser. Nos conoce bien. Ha pasado por muchas vidas y ahora su dimensión natural es el extrafísico. Su vibración ha cambiadopara ser mucho más elevada, y si la vibración del humano es baja, el amparador no puede llegar a conectar con él. Sin embargo, sí que lo hacen los Asediadores, cuya energía es muy densa y hostil, impidiendo aún más si cabe, la natural conexión del humano con sus amparadores. Los asediadores drenarán aún más la energía del humano y controlarán sus impulsos psicomentales. Para evitarlo, éste debe procurarse un nivel vibratorio alto durante el mayor tiempo posible.

 

Otra de las tareas más importantes que tienen es la de rescatar a los que están pasando un mal momento, o bien desencarnando, y para eso pueden usar médiums o proyectores astrales. Después, utilizan la energía del Cordón de Plata para llegar a ser más densos y tirar de las personas hacia el astral.

 

Cuando el cuerpo espiritual se desprende del físico durante el sueño o al llegar la muerte, ambos están ligados por un campo energético llamado Aura. En ese Aura se encuentran los chakras, y los filamentos enegéticos que salen de dichos chakras o vórtices energéticos se juntan para formar una conexión, la del espíritu con el cuerpo a través del Cordón de Plata. (Si recordáis, ya escribí acerca de este tema en el artículo anterior http://maytedelsol.com/el-cordon-de-plata/). A la hora del desprendimiento definitivo o muerte, seres espirituales bondadosos y evolucionados aparecen y desatan estos filamentos para desligar al espíritu, de la misma forma que una partera o comadrona ayuda al nacimiento de un bebé y a romper la conexión que entraña el cordón umbilical.

 

Los Amparadores desligan el Cordón de Plata, sobrando un trozo de cordón que parte de la cabeza del cuerpo espiritual. Es en el momento en que la persona se apaga siguiendo el mecanismo de la conciencia. Entonces, es atraída hacia un vórtice, como si fuese un pasadizo entre dimensiones – por eso las personas que tienen experiencias cercanas a la muerte hacen referencia al tránsito por un túnel de luz, que en realidad es una abertura entre dimensiones –. En ese instante, los Amparadores tiran de esa persona hacia fuera del cuerpo y le ayudan a atravesar el agujero energético, haciendo que salga a la dimensión siguiente, llamada plano espiritual o astral.

 

Nuestros pensamientos y emociones se plasman energéticamente en nuestro aura, en nuestro cuerpo espiritual. Así, somos la suma de lo que pensamos, sentimos y hacemos durante la vida. Cada noche, cuando nos desprendemos para partir en sueños fuera del cuerpo físico, nuestro cuerpo espiritual se lleva la vibración de todo cuanto ocurrió durante el día. A la hora de la muerte, la vibración del cuerpo espiritual aglutina todo cuanto hemos pensado, sentido y hecho durante la vida entera.

 

Por eso siempre pienso que, metafísicamente hablando, nos interesa ser buenos. El rédito a obtener una vez que cambiamos de plano puede ser realmente positivo o, por otro lado, nefasto. En nuestra mano está conseguir una cosa o la otra.

 

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