ATAQUES PSÍQUICOS Y ENERGÉTICOS


Ataques psiquicos y energéticos - Mayte del Sol

Ataques psiquicos y energéticos – Mayte del Sol

 

En mi artículo «El Bajo Astral y sus habitantes»

http://maytedelsol.com/el-bajo-astral-y-sus-habitantes/

ya hablé sobre los seres que pueblan esa dimensión, y qué es lo que nos podemos encontrar en este 7º subplano astral. Quien lo haya leído comprenderá que son muchas las entidades que se mueven en nuestro entorno cuando nos sumergimos en dicho plano, ya sea porque realizamos viajes astrales voluntarios a ese lugar – algo bastante peligroso -, o porque lo hacemos de manera inconsciente a través del sueño. Siempre digo que es bueno saber cómo realizar un viaje astral, para no visitar así lugares que no deseamos conocer ni despiertos ni dormidos. No obstante, también recalco que hay que protegerse. Los peligros que éstos pueden acarrear, atacan a nuestras emociones, pensamientos, e incluso a nuestro cuerpo físico.

 

A lo largo del tiempo he comprendido que, en la mayoría de las ocasiones, somos nosotros mismos los que atraemos a este tipo de entidades con nuestros pensamientos. De ahí que debamos ser muy cuidadosos con éstos últimos, ya que nos pueden generar ataques psíquicos y energéticos. Pensar en positivo genera vibraciones altas, las cuales repelen claramente a las bajas, entorno en el que se mueven seres incorpóreos indeseables. Por eso, emplear una buena autodefensa psíquica es de gran importancia. Expulsar a dichos seres, energías o conjuros negativos dirigidos hacia nosotros, ya sea de modo intencionado como accidentalmente, se convierte en todo un arte. No obstante, con un poco de práctica se logran dominar las diferentes técnicas. El asunto no es tan difícil como parece; es sólo cuestión de voluntad y de aplicarse a la tarea.

 

Aunque no seamos conscientes de ello, de manera diaria o con más frecuencia de la que creemos, muchos de nosotros utilizamos técnicas de protección para nosotros mismos, y también para aquellos a quienes queremos o hacia nuestros hogares. Digamos que tenemos mecanizados una serie de gestos, rezos o actitudes que, sin saberlo, nos protegen realmente de incursiones astrales negativas. Esto sucede porque los ataques psíquicos y energéticos vienen produciéndose desde que el hombre es hombre. Las diferentes religiones nos ayudan en este caso, por lo que nunca debemos dar la espalda a esos ritos o gestos. Con ellos, lo único que hacemos es emplear el sentido común, impidiendo que la negatividad aleatoria o los problemas nos alcancen antes de causarnos conflictos mayores. Simplemente por haberlos repetido miles de veces, ya se han creado diferentes y poderosos egrégores que, al invocarlos, nos proporcionan un aura de protección.

 

Quiza no los percibamos,  pero siempre estamos expuestos a ataques psíquicos y energéticos. Pueden llegarnos de forma débil, y entonces les podemos hacer frente y salir victoriosos, pero los potentes nos originarán graves perjuicios mentales o físicos. Estos segundos ataques, más agresivos, se dan en escasas ocasiones y son raros de ver, pero también pueden producirse, sobre todo cuando se despiertan los celos, miedos y envidias. Negar esto sería de necios.

 

Existen espíritus oscuros y entidades que tienen la capacidad de moverse por los cuerpos físicos y auras, afectando así a lo que la gente piensa, habla, hace, desea o siente. El ser humano que esté invadido por estos espíritus o entidades puede perder el control de sí mismo. En ese momento, dichas «entidades» asumirán todos los atributos físicos y enfermedades, así como el comportamiento de la persona, y todo ello en tal grado que el individuo parecerá haber cambiado por completo su personalidad.

 

También hay que tener en cuenta que todos proyectamos y recibimos energía, ya sea en estado de vigilia como durmiendo. Por eso, su condición (negativa, positiva o neutral) depende de la estructura mental de quien la envía. Algunas mentes inexpertas y envidiosas son las peores agresoras.  Al desconocer su capacidad de destrucción, cuando la emplean, es la que más no afecta. Es decir, hace más daño quien nos envía malas vibraciones de manera inconsciente, que aquel que lo hace a conciencia. Contra el que lo hace a conciencia podemos estar prevenidos; contra los otros, no.

 

Uno de los temas en que me he especializado es en el de las Protecciones Energéticas frente a este tipo de ataques. Llevo ya bastantes años estudiándolos, y sobre todo, preparando técnicas para poder hacerles frente y liberarnos de ellos con éxito. Es uno de los trabajos que más satisfacción me da, poder liberar a alguien de sus ataduras energéticas. Éstas nos pueden producir muchos dolores de cabeza, utilizando una mera expresión, pues dolor de cabeza es lo mínimo que nos pueden provocar. Estar bien protegidos es obligado.

 

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *