LO QUE NUNCA SE DEBE PREGUNTAR AL TAROT


 

Cuando nos sentamos ante nuestra mesa de trabajo dispuestos a realizar una consulta de tarot para una persona que nos lo solicita, surgen una serie de preguntas internas que, bajo mi punto de vista, son temas tabúes para los tarotistas. Por no haberse respetado y tenido cuidado con estos asuntos, en ocasiones se han dado malos consejos que luego han acarreado a esa persona problemas más grandes todavía.

Por eso, voy a comentar varios asuntos a considerar.

 

1.- NO ES ACONSEJABLE CONSULTAR SOBRE LA DURACIÓN DE LA VIDA O MUERTE DE ALGUIEN.

El propio enunciado del asunto ya lo dice todo por sí mismo, pero no obstante me explicaré con más detalle pues, obviamente, este es un tema bastante delicado. En ocasiones, algunas personas tienen mucha tendencia a este tipo de preguntas cuando les estás leyendo las cartas, y no es que pregunten por su vida en concreto – lo cual no deja de ser patético -, sino que lo hacen por la vida de otras personas o seres queridos. En medio de la consulta es muy habitual escuchar la fatídica pregunta del ¿le queda mucho? O bien ¿voy a morirme pronto?.

Bajo mi punto de vista, jamás deberíamos preguntarle a las cartas del tarot estos asuntos. Considero que no es aconsejable, dado que la respuesta de las cartas podría marcarnos de forma negativa, o influir en nuestra psique y equilibrio. Hay personas más centradas y fuertes que podrían soportar una respuesta dura, pero otras pueden ser más débiles psicológicamente, y esto es peligroso por lo que puede acarrear. Si nos vemos en la tesitura de tener que contestar algo de esta índole, ha de hacerse de la manera más delicada posible, pues las cartas SIEMPRE nos van a responder la verdad, y lo harán con la cruda realidad que la situación requiera. En ocasiones puede ser dolorosa, y de ahí que personalmente aconseje que no se pregunten estos temas a las cartas o que se den respuestas ciertamente evasivas.

 

2.- CUESTIONES DE SALUD

 

Otro tema estrella y por el que muchas personas sienten especial debilidad. Es lógico que si alguien sufre problemas de salud, cuando consulta a un tarotista por otros asuntos, también se incline a hacerlo por éste. Al fin y al cabo su preocupación es grande y desea un poco de esperanza o de consuelo. En según qué circunstancias puede ocurrir que no pregunte por su salud, sino por la de otra persona, sea por el motivo que sea (creedme, hay de todo en este mundo).

 

Considero, y creo que es la visión de muchos de mis colegas, que este tema hay que dejarlo para los expertos en medicina, o sea, los médicos. Los tarotistas no lo somos, y por tanto no tenemos conocimiento sobre las enfermedades, sus diagnósticos y mucho menos su curación. Este es un tema muy peligroso, y que en ocasiones se aborda con una ligereza excesiva por parte del tarotista.

 

Como sabéis, es posible intuir la trayectoria de una enfermedad según los arcanos que nos aparecen en la tirada, y también detectar si habrá una mejoría o empeoramiento de la salud, pero emitir un diagnóstico sólo corresponde a los médicos, y en este caso a ellos debemos encomendar a nuestros clientes. Por supuesto, nuestra videncia o intuición nos puede decir bastantes cosas, pero nuestro raciocionio y lógica tienen que estar finos y acertados para saber qué es lo que se le puede decir o no al consultante.

 

Existen determinadas cartas que nos hablan de las diferentes partes del cuerpo, en concreto los 22 arcanos mayores y el palo de Espadas de los arcanos menores. Con ellos podemos obtener cierta orientación de la zona más delicada o propensa a enfermarse de la persona por la que se pregunta, y esto sí se le puede advertir a manera de consejo o de forma preventiva. Sin embargo, nunca debemos utilizar dicha información como un elemento diagnóstico o para ofrecerle al cliente un tratamiento. Esto es algo que sólo deben hacer los especialistas en medicina, sea del tipo que sea, alopática o alternativa.

 

3.- LO QUE VA A SUCEDER EN ESE MISMO DÍA O AL DÍA SIGUIENTE

 

¡Cuidado con esta piel de plátano! Es muy pero que muy frecuente la típica pregunta de: ¿veré hoy a mi novio? O alguna otra como ¿qué pasará mañana, le hablaré o no?

 

A veces, las consultas son difíciles en sí por lo complicado o embrollado de la situación del cliente, y su desesperación le lleva a realizar este tipo de preguntas. Mi respuesta siempre es un poco ambigua, pues el tarot tampoco es una herramienta absolutamente eficaz para darte un pronóstico inmediato. Hay que darle cierto margen de tiempo para que el vaticinio se cumpla, y preguntar sobre fechas excesivamente exactas y cercanas tiene mucha propensión a errores.

 

4.- CONSEJOS DETERMINANTES SOBRE CÓMO DEBE ACTUAR EL CONSULTANTE

 

Muchas veces nos consulta una persona muy desorientada y que no sabe qué debe hacer en su vida, la forma como debe actuar en una cuestión concreta. En ocasiones depositan tanta fe en nosotros, que nos piden un simple consejo para seguirlo como si se tratase de la Biblia. En momentos difíciles y donde la decisión es fundamental para cambiar una situación en la vida, las cartas pueden servirnos como guía, pero nunca deben tomar decisiones por nosotros, ni mucho menos hacer que se las digamos a la otra persona como dogmas de fe.

 

La última palabra siempre debe ser del consultante, por lo que el tarotista no debe inmiscuirse en dicha decisión. Los profesionales no debemos manipular la mente de nuestro cliente para que adopte una u otra actitud, en primer lugar porque él tiene su libre albedrío, y en segundo porque nada nos va en ello. Debemos limitarnos exclusivamente a asesorar sobre cual o cuáles serán las situaciones más cercanas, y que el cliente sea quien decida, nunca nosotros.

 

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