SAMHAIN (NOCHE DE HALLOWEEN)


 

Para mí ésta es una noche muy especial, y por eso quiero dedicarle una nueva entrada en el blog. La noche del 31 de Octubre se celebra el sabbat de Samhain, también llamado por la mayoría de la gente, Noche de Halloween. Samhain es, para los wiccanos, el comienzo del nuevo año, pero también lo es para todos los que nos regimos por las leyes de la naturaleza como una máxima única y exclusiva en nuestra vida.

 

No voy a entrar de nuevo a explicar la procedencia de esta celebración en el mundo anglosajón, y que por ende se ha extendido a prácticamente todo el mundo. En esta ocasión, quiero hablar de por qué recibe también el nombre de Samhain, aunque para ser más exacta, Samhain (pronunciado sowin) fuese su nombre inicial, adoptando con el paso del tiempo, el de Halloween.

 

Muchos ya sabréis que los antiguos pueblos celtas, llegado el final de Octubre, solían celebrar una gran fiesta para conmemorar el final de la cosecha. Dicha fiesta fue bautizada con la palabra gaélica “Samhain”, que significa, etimológicamente hablando, “el final del verano”. Ésta era una noche muy especial para ellos, pues dentro del ciclo de la naturaleza, los días comenzaban a acortar seriamente su luz natural, tal como ocurre en la actualidad, y las tinieblas daban paso a la noche con gran rapidez.

 

Era y es una época en que las cosechas se acaban, la recolección de las hortalizas y tubérculos termina, y todo debe ser almacenado ante el periodo de carestía que se aproxima. Debido a este simbolismo, a esta muerte del Dios del Sol, el pueblo celta honró el momento con esta celebración, la cual ha perdurado hasta nuestros días. No obstante, esta fiesta ancestral ha sido reconvertida para la sociedad actual, y nada queda ya de los viejos rituales de los druidas, ni de los pueblos celtas que dominaron la mayor parte del oeste y centro de Europa durante el primer milenio antes de Cristo.

 

Dejando aparte el hecho histórico, hay que dejar claro que lo más importante es que Samhain representa el momento del año en que los mundos de la luz y las tinieblas se tocan y dan la mano. Como la oscuridad vence a la luz, hay que prepararse para un momento de letargo, reflexión y actividades acordes a este periodo del año en el que el sol dormita a menudo en este hemisferio norte. De ahí que el contacto con “el otro lado”, el mundo de los espíritus, sea máximo, y la noche, muy apropiada para rendir tributo a nuestros ancestros, así como a nuestros antepasados fallecidos.

 

También es un buen momento para liberarnos de nuestras debilidades, de la misma manera que en la antigüedad se hacía con el ganado pequeño y débil, que se sabía no iba a poder soportar el crudo invierno, y por eso era sacado de la manada y sacrificado. De ahí que uno de los rituales más importante que se pueda realizar sea la quema de todo lo que nos ha lastrado hasta ahora en una hoguera, un cuenco o un caldero (os remito a uno de los rituales que tenéis en este blog para dicha fecha).

 

Pero aparte de todo lo anterior, también os quiero invitar a disfrutar y divertiros. Esta es una noche bañada por un áura mágica, misteriosa y aterradora. Personajes terroríficos y hechizados – brujas, fantasmas, duendes, espírtus… -, salen de sus cuentos de leyenda para mezclarse entre los mortales, quienes se preparan con disfraces, bromas, pelucas, pinturas y películas de terror para recibirlos. No abandonéis ese ambiente festivo si ese es vuestro gusto, pero recordad también a vuestros antepasados ya difuntos, y rendidles el tributo y recuerdo que se merecen.

 

¡Feliz Samhain!

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *