LA OUIJA NO ES UN JUEGO (II) 1


La Ouija no es un juego (II)

La Ouija no es un juego (II)

A estas alturas, que la Ouija no es un juego es de sobra conocido. Se ha hablado mucho de este fenómeno, y también escrito mucho al respecto, tal como lo hice yo hace pocos días. No obstante, quedan aspectos por puntualizar que me gustaría no obviar. Retomando el punto donde me quedé en el anterior artículo, hubo alguien que me preguntó si se podía dar el caso de que varias entidades acudiesen a la sesión, pudiendo entorpecerse la una a la otra, y en efecto, así es.

 

En ocasiones puede darse el fenómeno llamado “interferencia”, que tiene lugar cuando la planchette o master comienzan a girar rápidamente haciendo círculos sobre el tablero. Se dice que esto es debido a que dos entidades están actuando de manera simultánea, por lo que hay que preguntar a la entidad con la que teníamos contacto si está sola. Si contesta que no, hay que pedirle en ese instante que elimine al intruso. A partir de ese momento, la planchette comenzará a girar a mayor velocidad hasta detenerse en un momento determinado, siendo justo cuando vuelva a sentirse sola y liberada de nuevo. No obstante, en ocasiones puede ocurrir que la entidad habitual sea desplazada porque contactemos con otra nueva. Si esto sucede, es porque la última posiblemente sea de una categoría superior.

 

La Ouija no es juego (II)

La Ouija no es juego (II)

La Ouija fascina y aterra a partes iguales. Muchas veces, incluso personas que no creen en este tipo de fenómenos se muestran reacias a jugar (supuestamente) para comunicarse con los muertos a través de este medio, pero es que el deseo de comunicarnos con los difuntos y el Más Allá existe desde que el hombre pisó la faz de la tierra. Bajo el punto de vista ESPIRITISTA, en las sesiones de Ouija se suele contactar con diferentes entidades: espíritus desencarnados que tratan de comunicar algo a sus familiares, entidades extraterrestres, y a veces entidades de otra dimensión. Por eso, creer en la veracidad de los mensajes recibidos con la Ouija es una cuestión de fe ciega. Cierto es que con frecuencia, la entidad contactada parece conocernos bastante bien. Sin embargo, también es posible que la esa entidad sea en realidad uno de los participantes en la sesión. En numerosas ocasiones el contacto se debe a que el mensaje del supuesto contactado proviene de uno de los asistentes, ya sea por fraude o porque, simplemente, la sugestión del mismo hace que psicoquinéticamente se mueva la tablilla.

 

La Ouija no es un juego (II)

La Ouija no es un juego (II)

Bajo el punto del vista MECANICISTA se opina que cuando la planchette se mueve es por causas fisiológicas o del subconsciente. Dicen que se debe tomar en cuenta el movimiento natural pero inconsciente de los músculos de los participantes, las fuerzas del cerebro, las tensiones psíquicas, y otros factores del cuerpo que se reflejan en los movimientos musculares que pueden llegar a mover un objeto. Algunos escépticos, como el astrofísico Carl Sagan, el Nobel de Física Richard Feynman, y varios ex presidentes de la Asociación Americana de Psicología, consideran que ninguna prueba ni estudio realizado ha arrojado un resultado fiable para saber si hay realmente psicoquinesia o no. Como también se produce un “deletreo automático” con mensajes inteligibles, muchos alegan que éste refleja la actividad del subconsciente. El problema de esta teoría es que no tiene en cuenta que, a menudo, son varias las personas que posan sus manos sobre la planchette, y no todas las manos pueden ser movidas por un mismo cerebro.

 

No quiero terminar sin hablar de los peligros de la Ouija, porque se dice que las fuerzas del Bajo Astral, los desencarnados o los espíritus, son entidades que moran entre los tableros, y sus participantes pueden verse afectados por las energías negativas de las que son portadoras dichas “entidades”. Muchos creen, incluso, que en ciertos casos hasta podría hablarse de “posesiones” de alguno de los participantes por determinadas entidades malignas. De hecho, existen diversos casos en la historia que ilustran esta aseveración.

 

Bajo mi punto de vista, el verdadero peligro se encuentra dentro de nuestra propia mente y todo lo que tiene relación con nuestros aspectos psicológicos y emocionales. Para quienes hayan perdido a un ser querido, la práctica de la Ouija puede convertirse en un consuelo que puede hacer más llevaderos los instantes de intenso dolor. Sin embargo, no es el momento más oportuno para ser objetivos. Nuestra necesidad de creer podría nublar nuestro espíritu crítico, por lo que es el momento menos propicio para realizar este tipo de prácticas.

 

La Ouija no debe tomarse a broma aunque se asista a ella como un juego, pero tampoco debe ser practicada con una elevada dosis de miedo y temor. En estos casos la propia sugestión podría hacer que la ficción se convirtiese en una dura realidad. En nosotros está practicarla con raciocinio y sentido común.

 

Fuente: Los viajeros de la mente – Enrique Vila y Julio Marvizón (Ediciones Corona Borealis – 2005)

 


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