MABON Y EL EQUINOCCIO DE OTOÑO


Mabon y el equinoccio de otoño

Mabon y el equinoccio de otoño – Mayte del Sol

Mabon es el segundo festival de la cosecha, y se celebra cada año cuando llega el equinoccio de otoño, alrededor del 21 de Septiembre (en el hemisferio Sur se produce, más o menos, el 21 de marzo). Para aquellos que seguimos la Rueda del Año, Septiembre marca el final del año mágico, un momento para comprobar nuestro propia cosecha, tanto real como espiritual. ¿Cuál era nuestro objetivo para este año? ¿Lo conseguimos? ¿Nos sentimos felices por haberlo logrado?

 

Una vez más vemos la luz y la oscuridad en equilibrio. El día y la noche tienen la misma duración antes de comenzar el descenso a los tiempos oscuros del invierno. A partir de esta fecha, los días se irán acortando y las noches se harán más largas. De ahí el motivo de este festival de la cosecha, para dar las gracias a la Diosa y el Dios – o a la Madre Tierra – por darnos sustento suficiente para poder alimentarnos durante todo el invierno. Recordemos que para los antiguos paganos, una buena cosecha a menudo suponía la diferencia entre la vida y la muerte, y aunque hoy sea menos probable que esto suceda, ello no implica que esta estación del año sea menos importante.

 

En Septiembre, el flujo y reflujo del mundo natural se palpan a nuestro alrededor. Las hojas caen, los campos se cosechan y se ponen en barbecho durante los meses de invierno, y los días se hacen cada vez más cortos y fríos. Pero también hay magia en la estación: abundancia de verduras frescas, lo cual no sucedía en verano, aire frío refrescando nuestro espíritu, y hojas cambiantes que brillan ardientes como si quisieran atrapar el último y más valioso rayo de sol.

 

La fruta es considerada como prueba del amor de la Tierra por el hombre y, por supuesto, también es tiempo de buen vino y licores. En la Antigüedad, los druidas honraban al Hombre Verde – el dios del bosque -, ofreciendo libaciones a los árboles. Ofrendas de sidras, vinos y licores de hierbas, todo es válido en esta época del año, en la que los paganos celebran que la Diosa pasa de madre a anciana (Crone), siendo su consorte, el Dios, quien la prepara para la muerte y el renacimiento.

 

Si lo miramos desde un prisma más racional y actual, estas religiones paganas no hacen otra cosa que dar culto y venerar a la naturaleza, la Gran Madre Tierra, sin la cual no existiríamos los seres humanos. Lo reconozcamos o no, todavía hoy seguimos dependiendo absolutamente de ella para poder subsistir en este planeta. Por eso, estas antiguas creencias se parapetaban bajo ancestrales tradiciones que, a menudo, hoy día se menosprecian, pero que no hacen mas que recordarnos a dónde pertenecemos y cuál es nuestro hábitat y sustento.

 

mabon-godComo todo en el universo es cíclico, la Rueda debe girar, por lo que es preciso aceptar la muerte (en este caso y simbólicamente, la muerte de las hojas de los árboles y de las flores) para el posterior renacimiento y regeneración. La naturaleza es sabia, y todo lo que en ella se mueve se rige por sus pautas. En esta época, las ardillas y otros animales comienzan a almacenar sus alimentos mientras se preparan para la hibernación, pero también los humanos nos vemos afectados por trastornos fisiológicos debido a la escasez de luz.

 

El trastorno afectivo estacional o depresión es común en esta época del año para muchas personas. Tal vez sea porque nuestros cuerpos anuncian la necesidad primaria de hibernar también, lo cual a menudo no hacemos. Aunque la vida moderna nos haya solucionado el problema de la falta de luz natural supliéndola con la  luz artificial, en realidad tenemos menos luz solar, y este es un hecho que nos afecta a nivel fisiológico.

 

El Agua es el elemento de esta época del año y, posiblemente, uno de los más difíciles de trabajar, pues representa las emociones, la muerte y el renacimiento, el poder de los sueños y la intuición. Por eso, si se utiliza con sabiduría, esta época puede ayudarnos a desterrar los viejos hábitos, alejándonos de cualquier influencia negativa en nuestra vida. Aunque resulte difícil de llevar a cabo, se puede conseguir. Una buena forma de atraer esta especie de ayuda es pasar algún tiempo cerca del agua, ya sea junto a un lago, río o, si tenemos esa suerte, junto al mar. Contemplar y tratar de sentir sus mensajes puede ser realmente mágico y beneficioso.

Esta es una época en la que se suele unir la familia, dando gracias a la Diosa y el Dios por la abundancia de la tierra (y quizá recordándonos la celebración norteamericana del “Día de Acción de Gracias”). Es momento de terminar viejos asuntos, largo tiempo dejados de lado, de limpiar a fondo la casa para mantenerla a salvo de los rápidos vientos de otoño, que llegan junto con el olor a las próximas heladas… También es posible que deseemos echar un vistazo a los objetivos que hemos logrado, o tal vez que busquemos nuevas metas para el nuevo año que comienza en Samhain. Hay que irse preparando para un período de descanso, relajación y reflexión. Ha llegado la hora de buscar en nuestro interior.
Al celebrar la fiesta de la diosa de la Tierra, también podemos traer a los dioses de la Luna, como Thoth, del antiguo Egipto, quien era conocido como el Último Mago y Señor de las Palabras Santas, y ayudaba con el aprendizaje de la magia, los hechizos y la adivinación. Otros dioses pueden ser Ealadha, del irlandés/celta, y Mani, de los panteones nórdicos. Por supuesto, no debemos olvidar al propio Mabon, el “Gran Hijo“, dios galés a partir del cual se da nombre al equinoccio.

Mabon es considerado como el momento de los misterios, y el más adecuado para honrar a las deidades del envejecimiento y el mundo del espíritu. Se considera un tiempo de equilibrio, ya que es cuando nos detenemos a relajarnos y disfrutar de los frutos de nuestras cosechas personales, sean del tipo que sean.

 


MABON  - EL 2º FESTIVAL DE LA COSECHA

OTROS NOMBRES: Equinoccio de Otoño. La cosecha principal. Mea'n Fo'mhair (Druida). El Segundo Festival de la cosecha. La cosecha del vino. Fiesta de Avalon. Alben Elfed (Caledonii)
COLORES: Rojo, marrón, naranja y amarillo.
ANIMALES: Oso, búho.
PIEDRAS Y CRISTALES: zafiro, lapislázuli y ágatas amarillas. Si se desea trabajar con el elemento Agua, son aconsejables las conchas, el coral y las piedras de cornalina.
PLANETA REGENTE:  Mercurio.
INCIENSOS: mirra, salvia y pino.
ALIMENTOS: Pan, maíz, alubias o frijoles, calabazas, manzanas, raíces como las zanahorias, las cebollas y las patatas. Sidra, aguamiel o vino, que pueden ser sustituidos por zumos o tés.
FRUTOS DE LA COSECHA: Hierbas de diversos tipos. Avellanas, maíz, bellotas, tallos del trigo, piñas de pinos. Las hojas secas, como vides. Semillas secas. Uvas, manzanas, peras, ciruelas, moras. Frutos secos y calabazas.
ARTÍCULOS PARA EL ALTAR: gavillas de trigo, hojas secas. Velas en marrón, naranja, oro o rojo. 
DECORACIÓN: bellotas, granadas, piñas, cestas de hojas caídas y gavillas de trigo o de maíz. Los cuernos de la abundancia.
OTROS ELEMENTOS O PRÁCTICAS: recoger las últimas hierbas antes de que lleguen las heladas. Colocar sigiles de protección en algunas hojas que utilizaremos para la protección alrededor de la casa (las piedras de río y arroyo que hayan sido recogidas durante el verano pueden ahora tener esa facultad o poder). Celebrar al aire libre si se puede, ofrendas de comida y bebida a la Tierra.
DIOSAS: Modron, Morgan, Epona, Perséfone, Pomona y las Musas. 
DIOSES: Mabon, Thoth, Thor, Hermes y El Hombre Verde. 

 

Fuentes: Llewelyn ‘s 2015 Witche’s Calendar

https://mabinogion.info/

 

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